Hola, Bienvenido a mi blog!

Puedes seguirnos en las redes sociales o suscribirte al feed.

¡Suscríbete a nuestro blog!

Recibe en tu correo las últimas noticias del blog. Sólo ingresa tu correo para suscribirte.

Mostrando entradas con la etiqueta Macri. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Macri. Mostrar todas las entradas

El Papa recibe a Macri solo 22 minutos y con gesto frío

domingo, 28 de febrero de 2016

Francisco confirma que no visitará Argentina tampoco en 2016 y evidencia la distancia.

Los dos argentinos más importantes y poderosos, el papa Francisco y el presidente Mauricio Macri, celebraron al fin su primer encuentro en el Vaticano. Macri viajó hasta Roma para suavizar una relación con el Papa que ha parecido compleja ya antes de que llegara al Gobierno. Pero los gestos indican que las cosas fueron incluso peor de lo esperado. El encuentro duró solo 22 minutos, el rostro de Francisco era muy serio, frío, y el presidente aseguró después que el Papa le ha confirmado que tampoco viajará en 2016 a Argentina, aunque sostiene que lo hará "lo antes posible". Francisco está recorriendo el continente desde que es Papa -Brasil, Paraguay, Bolivia, Ecuador, Cuba, México y Estados Unidos- pero ha evitado hasta ahora su país.
Hay dos factores que miden el índice de cordialidad de los encuentros del papa Francisco con los mandatarios extranjeros. Una es su rostro durante el tradicional intercambio de regalos. El otro, la duración del encuentro privado. Y, en esta ocasión, los dos factores hablan de un encuentro frío, incluso demasiado frío tratándose de un papa argentino y el presidente de su país. Compárese si no el rostro y las bromas de Jorge Mario Bergoglio con Barack Obama, o Raúl Castro, o incluso con la última audiencia al rey Juan Carlos, y su actitud ante Mauricio Macri. Un rostro serio, medido, sin un asomo de complicidad ni mucho menos de las bromas que ya forman parte de la estrategia del primer papa latinoamericano para propiciar el diálogo hasta con quienes –desde el punto de vista religioso, cultural o político— habría que situar más lejos de sus convicciones.
Los argentinos llevaban tres años viendo una cara de Jorge Bergoglio que no conocían. Un Francisco risueño, entusiasta, siempre sonriente, feliz. Cuando era arzobispo de Buenos Aires, el ahora Papa aparecía en público casi siempre malhumorado, duro, en combate permanente para defender sus ideas. El comentario más extendido en Argentina en cuanto empezaron a difundirse las imágenes del encuentro del Papa con Macri es que había vuelto esa cara dura, seria, distante. El presidente argentino insistió en que la reunión había sido "muy buena" pero él y su principal asesor, el ecuatoriano Jaime Durán Barba, saben mejor que nadie que la política moderna se hace con imágenes y la que quedará es ese gesto de Francisco.
“Buenos días, señor presidente”, fue el recibimiento del papa, a lo que Macri contestó: “¿Cómo le va, Francisco? Un gusto”. A continuación se dirigieron a la biblioteca del Palacio Apostólico, donde permanecieron 22 minutos. El verdadero contenido de la conversación no suele trascender, aunque algunos mandatarios –como en el caso de Macri—sí suelen comentar detalles ante la prensa. El presidente argentino dijo que Bergoglio le había pedido que tuviera “paciencia” al frente del Gobierno de la nación, y que no dudara a la hora de enfrentar los dos principales problemas de Argentina: “El narcotráfico y la corrupción”.
Según la sala de prensa del Vaticano, que nunca suele entrar en demasiados detalles sobre este tipo de encuentros, durante el transcurso del coloquio, que calificó de “cordial”, se abordaron temas “de mutuo interés”, entre los que figuraron “la ayuda al desarrollo integral, el respeto a los derechos humanos, la lucha a la pobreza y al narcotráfico, la justicia, la paz y la reconciliación social”. Tal vez muchos temas y muy graves para tratarlos en 22 minutos.
Entre las personas cercanas al Papa se insiste mucho en las últimas semanas en que Bergoglio está harto de que le utilicen políticamente en Argentina, como hizo Cristina Fernández de Kirchner, que lo visitaba con cualquier excusa porque las fotos con él le venían bien, y quiere tener con Macri una relación más profesional, de jefe de Estado a jefe de Estado, sin más. Y por tanto ya se sabía que iba a ser un encuentro más protocolario. Pero nadie se esperaba una frialdad tan evidente.
Los kirchneristas rápidamente están utilizando las imágenes para señalar que el Papa lanza un mensaje crítico o de desconfianza hacia Macri, que está tomando algunas medidas duras como una fuerte subida de la luz y a la vez está tratando de limitar los aumentos de salarios para controlar la inflación, lo que está generando una enorme inquietud entre las clases populares y medias por la pérdida de poder adquisitivo ante una inflación disparada.
Macri rechazó implícitamente este tipo de interpretaciones e insistió en que el Papa y él coinciden en algunos puntos de la agenda básica. "Francisco hizo hincapié en la unidad", insistió. El macrismo trata de convencer al Papa de que le apoye porque los tres ejes que ha marcado como objetivos estratégicos son los mismos que siempre defendió Bergoglio: pobreza cero, lucha contra el narcotráfico y unidad.
Macri quería que el viaje a Roma siriviera para despejar el mito de su mala relación con el Papa, que él desmiente cada vez que le preguntan. Pero las imágenes que llegaron a todos los argentinos servirán más bien para consolidar esa idea.

Papa pidió a Macri una Ciudad sin "postergados"

jueves, 11 de abril de 2013


Papa pidió a Macri una Ciudad sin "postergados"

Jorge Bergoglio antes de ser elegido Papa y Mauricio Macri.
El papa Francisco exhortó al jefe de Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, Mauricio Macri, y a todos los porteños a trabajar en la "construcción de una sociedad cada vez más fraterna, en la que nadie se sienta extraño o postergado". 

Así lo expresó en una carta enviada a Macri, difundida este jueves por la Dirección General de Cultos del gobierno porteño a través de la agencia AICA, en respuesta a la que el mandatario le envió en ocasión de su elección como pontífice de la Iglesia católica. 

"Correspondo a esta delicada atención, pidiendo al Señor que ilumine y acompañe con su gracia a todos los porteños, de modo que con el auxilio divino puedan ver cumplidas sus más nobles aspiraciones, y cooperen, todos unidos, en la construcción de una sociedad cada vez más fraterna, en la que nadie se sienta extraño o postergado", dice la misiva. 

En la carta, el papa le dice a Macri que sus palabras le trajeron a la memoria "un sinfín de nombres, el rostro de no pocos niños y ancianos, las ilusiones de tantos jóvenes y matrimonios, las preocupaciones de los trabajadores y sus familias, así como las esperanzas y las penas de las personas sencillas y humildes, muchas de ellas pobres y desfavorecidas, olvidadas a menudo al costado del camino". 

"No podré olvidar aquellos años que pasé recorriendo y evangelizando los hogares, las calles, las villas y los barrios de esa populosa ciudad, sobre todo las visitas que hice a los hospitales y a las cárceles para encontrar a los que más sufren", expresó el exarzobispo de Buenos Aires, Jorge Bergoglio. 

Por último, Francisco envió su bendición apostólica a los porteños, y pide que se le siga encomendando a la "materna protección de Nuestra Señora de Luján".

Juliana Awada cuenta cómo fue su encuentro con el Papa

domingo, 24 de marzo de 2013


Aunque su familia es musulmana, ella es católica. Dice que se emocionó al ver al sumo pontífice.

Bendicion. El papa Francisco recibió a Macri y a Juliana Awada.
“¿No me trajeron a Antonia?”, les dijo. Y ella no pudo contener
las lágrimas.
Ya había estado alguna vez en el Vaticano. Lo que no imaginaba es que le tocaría recorrer “La Piedad”, a paso tembloroso, y llegar saludar a un Papa argentino. “Estoy enormemente agradecida de haber vivido ese momento”, dice Juliana Awada a PERFIL, quien tuvo la oportunidad de asistir junto a su marido, Mauricio Macri, al momento de la entronización de Jorge Bergoglio, quien, luego de saludar al jefe de la Ciudad, les preguntó: “¿No me trajeron a Antonia?”. En ese momento, Juliana no pudo contenerse y se largó a llorar. “Salvo una vez en la Catedral, nunca había estado con él. Me emocioné, sólo pude decirle que era un orgullo tener un papa argentino, que además ya está marcando una diferencia en el mundo. Todo lo que se dice de él es cierto”, explica Juliana, quien, si bien su padre era de religión musulmana, es católica y sus dos hijas fueron bautizadas.

—Fuiste vestida de acuerdo a protocolo, pero te faltó la mantilla.

—No me pareció acorde. Yo no pertenezco a la realeza ni a una comitiva oficial.

—¿Tuviste oportunidad de cruzarte con Máxima?
—No, llegamos nueve y veinte y fuimos directo hacia donde estaba Bergoglio. Estuve sólo a dos metros de Felipe, el príncipe de España. No hablamos con nadie.
Mamá. Juliana vive con inmensa felicidad la maternidad con Antonia, que ya tiene un año y cinco meses. “La verdad, no puedo pedir más por la familia maravillosa que tengo. Antonia es alegre, graciosa, es lo que se ve. Se nota que es feliz y amada por sus papás. Ella y mi otra hija, Valentina, son mi alegría de vivir.

—¿Te gustaría tener otro hijo?
—No, así como estoy, estoy perfecta (risas), tengo dos hijas divinas. Además, no tengo tiempo de ocuparme de más, soy una mamá que le gusta estar presente.

—¿Cómo viene Mauricio padre?
—Excelente. Ya conocía cómo era con sus otros hijos.

—Y como padre que también podría ser “abuelo joven”, ¿cómo lo ves?
—Me sorprendió porque él tenía muchas ganas de tener un hijo, me lo dijo apenas empezamos a salir y luego me propuso casamiento. Lo que no me imaginé es que iba a tener un enganche tan tremendo con un bebé porque además él me había dicho en un momento: “Yo con los bebés tan chiquitos, no sé... Recién voy a tener tal vez una relación cuando sean más grandes”. Pero se le pasó enseguida, porque apenas nació nunca más la soltó.

—¿Qué cosas hace que te sorprende?
—Antonia llora a la mitad de la noche, él es el que se levanta a verla a la cuna y la pone en la cama con nosotros.

—Vos sos la más chica de cinco hermanos. ¿Ves algo parecido en tu papá, quien te crío siendo ya algo grande? 
—Sí, tengo re lindos recuerdos. De hecho me acuerdo bastante de mi viejo últimamente. Tenía una relación muy linda con él de chica. Me hacía el desayuno, me llevaba al colegio. Por ahí Mauricio es más pegote.

—Hace mucho que no se te ve en los eventos sociales. ¿Es por algo especial?
—Voy cuando puedo. Estoy haciendo vida de madre, además también acompaño a mi marido.

—Hablando de eso, ¿te cargan en el PRO con que elevaste la imagen a Mauricio?
—No, no me cargan, pero sí me dicen que nunca lo vieron tan contento, con la sonrisa todo el tiempo y tan feliz.

Macri y una foto con el Papa que el kirchnerismo quería evitar

martes, 19 de marzo de 2013

El jefe de gobierno porteño saludó a Bergoglio
en la ceremonia de asunción. Foto: Gobierno
de la ciudad
El dirigente opositor había sido excluido de la comitiva oficial, pese a ser el gobernante de la ciudad donde el Papa era arzobispo; Bergoglio lo llamó para saludarlo
.
Antes de que Cristina Kirchner y los principales líderes del mundo saludaran a Jorge Bergoglio, hubo un político argentino que estrechó la mano de Francisco, el papa del fin del mundo, durante la ceremonia de asunción de su pontificado. El afortunado no era un desconocido para el ex arzobispo de Buenos Aires,pero sí para la delegación argentina.
Pese a ser el gobernante de la ciudad donde el Papa era arzobispo, Maurcio Macri viajó "por su cuenta", acompañado por su esposa Juliana Awada, ya que no fue invitado por la Casa Rosada para integrar la comitiva oficial, según informaron a LA NACION desde la Ciudad.
Macri, quien llegó ayer a Roma, contó que el propio Bergoglio fue quien posibilitó que se acercara a saludarlo antes que lo hicieran los jefes de Estado de todo el mundo. "Cuando llego al Vaticano para la ceremonia viene el obispo García, me busca y me dice que lo acompañe. Me lleva a la explanada donde estaban las autoridades y me dice <<siéntese acá, cuando termine lo voy a venir a buscar>>", aseveró, en diálogo con Radio 10.
Macri puntualizó que, luego, el purpurado lo invitó a acompañarlo, tal como lo había prometido: "Y terminé en un lugar a la derecha de la nave principal [de la Basílica de San Pedro], cuatro metros atrás del Papa que caminaba y saludaba", indicó.

En ese momento, Francisco, quien aún llevaba la mitra, el palio y el báculo, ornamentos con los que brindó la misa, recibía los saludos de representantes de cultos orientales.
Para saludar a las delegaciones internacionales que llegaron al Vaticano para la ceremonia de asunción, Bergoglio se quitó los ornamentos con los que saludó al líder de Pro.
LA NACION se comunicó con la Secretaría General de la Presidencia, que encabeza Oscar Parrilli, y la secretaría de Comunicación, de Alfredo Scocimarro, pero dijeron desconocer el motivo de la ausencia del líder de Pro en la comitiva que encabezó Cristina Kirchner.
La delegación oficial fue amplia y estuvo integrada por funcionarios, representantes del Poder Judicial, legisladores, uno de ellos opositor, gremialistas aliados y representantes de la iglesia.

Cristina Kirchner, acompañada en la primera fila por gran parte de la comitiva oficial.  Foto: AFP
Foto 1 de 12
Tras varias idas y vueltas, la comitiva argentina estuvo conformada por el canciller Héctor Timerman, el presidente de la Corte Suprema de Justicia, Ricardo Lorenzetti; el titular de la Cámara de Diputados, Julián Domínguez, el diputado radical Ricardo Alfonsín; el senador Aníbal Fernández, los intendentes de Corrientes, Carlos Mauricio Espínola y de Florencio Varela, Julio Pereyra; el presidente de la Unión Industrial Argentina (UIA), José Ignacio de Mendiguren; los titulares de la Conferencia Episcopal Argentina, monseñor José María Arancedo, y de la Pastoral Social, Carlos Alberto Acaputo; los dirigentes gremiales Antonio Caló (metalúrgico); Omar Viviani (peones de taxi), Omar Suárez (obreros marítimos) ; los titulares de la Conferencia Episcopal Argentina, monseñor José María Arancedo, y de la Pastoral Social, Carlos Alberto Acaputo; el secretario de la Presidenta, Martín Aguirre; el secretario de Culto, Guillermo Oliveri; el secretario de Comunicación, Alfredo Scoccimarro y la ex defensora del pueblo de la Ciudad, Alicia Oliveira.
La disponibilidad de lugares para el acto en la Plaza San Pedro para la asunción del papa Francisco era de cuatro por cada país, pero en el caso de la Argentina fue mayor por tratarse del país de origen del pontífice.
En 2005, cuando asumió el predecesor de Bergoglio, Joseph Ratzinger, la delegación de la Casa Rosada fue más escueta pero tuvo algunas similitudes con la de hoy. El por entonces presidente Néstor Kirchner viajó junto con su esposa y los ministros del Interior, Aníbal Fernández, de Relaciones Exteriores, Rafael Bielsa. También asistieron el líder de la UCR, Raúl Alfonsín, y otros legisladores, el gobernador bonaerense, Felipe Solá, y Oliveri..