Hola, Bienvenido a mi blog!

Puedes seguirnos en las redes sociales o suscribirte al feed.

¡Suscríbete a nuestro blog!

Recibe en tu correo las últimas noticias del blog. Sólo ingresa tu correo para suscribirte.

Mostrando entradas con la etiqueta Semana Santa. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Semana Santa. Mostrar todas las entradas

El Papa rogó que “cesen todas las guerras" y el fin del hambre en el mundo

domingo, 20 de abril de 2014

Francisco pidió hoy paz para el mundo en el mensaje de Pascua desde la Basílica de San Pedro, al impartir la tradicional bendición “Urbi et Orbi” ante más de 150.000 fieles.

Francisco imparte la tradicional bendición “Urbi et Orbi” ante más de 150.000 fieles llegados de todo el mundo en una plaza festivamente adornada con flores.
El papa Francisco pidió hoy paz para el mundo en el mensaje de Pascua pronunciado desde el balcón de la Basílica de San Pedro, desde el que impartió la tradicional bendición “Urbi et Orbi” (a la ciudad y al mundo) ante más de 150.000 fieles llegados de todo el mundo en una plaza festivamente adornada con flores.
Tras oficiar la misa del domingo de Pascua, con la que se celebra la resurrección de Jesucristo, el Pontífice lanzó su tradicional mensaje pidiendo paz para el mundo.
Rogó para que “cesen todas las guerras, toda hostilidad pequeña o grande, antigua o reciente”, dijo Francisco que recordó los conflictos en Siria, Irak, la República Centroafricana, Nigeria o Sudán del Sur.
Asimismo pidió que se sostengan “las esperanzas que suscitan la reanudación de las negociaciones entre israelíes y palestinos”.
Y recordó además las tensiones en Ucrania y Venezuela, “para que los ánimos se encaminen hacia la reconciliación y la concordia fraterna”. 
También pidió por el fin del hambre en el mundo del “enorme despilfarro” y pidió a los fieles que amen al prójimo.
“íTe rogamos, Señor, por todos los pueblos de la Tierra: Tú, que has vencido a la muerte, concédenos tu vida, danos tu paz!”, dijo el Pontífice en este soleado domingo en un mensaje que fue seguido por la multitud desde las pantallas colocadas por la plaza, pero también por millones de personas en todo el mundo por televisión o Internet.
Como hiciera el año pasado, el Papa renunció también esta vez a pronunciar el tradicional saludo en decenas de idiomas y en lugar de eso se despidió deseando a todos un “buen almuerzo”.

Francisco llamó a "derrotar el flagelo del hambre y a proteger a los indefensos"


Francisco, ante unos 150.000 fieles
El papa Francisco instó a "derrotar el flagelo del hambre" y pidió "proteger a los indefensos, especialmente a los niños", en su mensaje pascual y la bendición "Urbi et orbi" en el Vaticano que tuvo como eje la paz mundial.

Ante 150.000 fieles que se acercaron a las inmediaciones de la Basílica de San Pedro, el pontífice llamó a "derrotar el flagelo del hambre, agravado por los conflictos y los inmensos derroches de los que a menudo somos cómplices".

"Haznos disponibles para proteger a los indefensos, especialmente a los niños, a las mujeres y a los ancianos, a veces sometidos a la explotación y al abandono", agregó en su segunda Semana Santa al frente de la Iglesia Católica.

El papa argentino, vestido con hábitos blancos y sin prendas del tradicional dorado, hizo un llamamiento a"que cesen todas las guerras, toda hostilidad pequeña o grande, antigua o reciente".

En ese sentido, pidió que "los ánimos se encaminen hacia la reconciliación y la concordia fraterna"en Venezuela.

También recordó la situación en Ucrania, y solicitó a Dios que "inspire iniciativas de paz, para que todas las partes implicadas, apoyadas por la Comunidad internacional, lleven a cabo todo esfuerzo para impedir la violencia y construir, con un espíritu de unidad y diálogo, el futuro del país".

"Te suplicamos por la amada Siria: que cuantos sufren las consecuencias del conflicto puedan recibir la ayuda humanitaria necesaria; que las partes en causa dejen de usar la fuerza para sembrar muerte, y tengan la audacia de negociar la paz", 
añadió.

El pontífice, en un mensaje de fuerte contenido social, también recordó la epidemia de ébola en Guinea, Sierra Leona y Liberia, además de instar al cese de los conflictos armados en la República Centroafricana, Irak, Nigeria y Sudán del Sur.

Asimismo, Jorge Bergoglio pidió a "Jesús glorioso" que "sostenga las esperanzas que suscitan la reanudación de las negociaciones entre israelíes y palestinos".

La bendición fue escuchada en vivo por una multitud en la Plaza San Pedro, en un hermoso día soleado en el Vaticano, pero también fue seguida por millones de personas en todo el mundo por televisión o Internet.

"El mensaje que los cristianos llevan al mundo es este: Jesús, el Amor encarnado, murió en la cruz por nuestros pecados, pero Dios Padre lo resucitó y lo ha constituido Señor de la vida y de la muerte", señaló sobre la celebración de las Pascuas.

"En Jesús, el Amor ha vencido al odio, la misericordia al pecado, el bien al mal, la verdad a la mentira, la vida a la muerte", manifestó.

El mensaje cerró los ritos del Vaticano por las Pascuas que comenzaron el domingo pasado cuando el Papa presidió la misa del Domingo de Ramos, celebración en la que instó a los católicos a preguntarse si son traidores como Judas o si aman a Dios como José.

El Jueves Santo, en ocasión de la misa Crismal en la Basílica de San Pedro, el pontífice reafirmó los valores del celibato y les pidió a los sacerdotes "una renovada fidelidad a su única novia, la Iglesia".

Los cuatro días más importantes de las Pascuas continuaron con la homilía de la Santa Cena del Señor en la que el papa argentino lavó los pies de doce internos del Centro Santa María de la Providencia, dedicado a la atención de ancianos y discapacitados.

El Viernes Santo, Jorge Bergoglio ofició la celebración de la Pasión del Señor en la Capilla Papal de la Basílica de San Pedro y dirigió la tradicional procesión del Vía Crucis en el Coliseo de Roma.

En tanto, ayer, ante miles de fieles y peregrinos que se congregaron en el Vaticano, el papa presidió la Vigilia pascual previa al Domingo de Resurrección, ocasión en la que pidió volver a las raíces del cristianismo.

El Papa lanza un mensaje de esperanza al término del impresionante Via Crucis del Coliseo

viernes, 18 de abril de 2014

El Papa lanza un mensaje de esperanza al término del impresionante Via Crucis del Coliseo

Francisco: "La cruz nos enseña que el mal no tendrá la última palabra, sino el amor, la misericordia y el perdón"

"Dios ha puesto en la Cruz de Jesús toda la vanidad y prepotencia"

Redacción, 19 de abril de 2014 a las 00:09

 La tortura, la lentitud de una justicia "ahogada en un mar de burocracia", los refugiados y emigrantes, los que sufren las consecuencias de la violencia, la crisis económica, la falta de empleo, la usura, el dolor y la enfermedad
El Coliseo, durante el Via Crucis/>

El Coliseo, durante el Via Crucis

  • El Coliseo, durante el Via Crucis
  • Via Crucis del Coliseo
  • Francisco, en el Coliseo
  • Religiosas en el Via Crucis del Coliseo
  • El Coliseo, durante el Via Crucis
  • Via Crucis del Coliseo
  • Francisco, en el Coliseo
  • Religiosas en el Via Crucis del Coliseo
  • El Coliseo, durante el Via Crucis
  • Via Crucis del Coliseo
  • Francisco, en el Coliseo
  • Religiosas en el Via Crucis del Coliseo
"La Cruz nos enseña que el mal no tendrá la última palabra, sino el amor, la misericordia y el perdón". El Papa ha afirmado este Viernes Santo que, delante de la Cruz, el hombre se siente "hijo" y no "cosa u objeto", tras presidir su segundo Vía Crucis como Pontífice en el Coliseo de Roma.
A pesar de que el portavoz de la Oficina de prensa del Vaticano, el padre Federico Lombardi, había descartado una intervención del Papa, Francisco finalmente ha pronunciado un discurso al final del Vía Crucis, y no sólo una bendición como estaba previsto inicialmente.
En un breve discurso de apenas 4 minutos, el Santo Padre ha afirmado que la Cruz también es reflejo de la "inmensa misericordia del amor de Dios" porque delante de la Cruz el hombre se siente "hijo" y no "cosa u objeto".
Así, ha rezado antes las miles de personas reunidas en las inmediaciones del Coliseo de Roma para que la Cruz enseñe "que el mal no tendrá la última palabra, sino el amor, la misericordia y el perdón".
El Papa ha afirmado además que en la Cruz se ve "la monstruosidad del hombre que se deja llevar por el mal". "Dios ha puesto en la Cruz de Jesús toda la vanidad y prepotencia", ha agregado.
Asimismo, ha pedido recordar "a los enfermos y a las personas abandonadas bajo el peso de la Cruz", para que encuentren "esperanza" en el "amor de Dios" y en la "Resurrección" para, posteriormente, proceder a la bendición de todos los asistentes.
El Papa Francisco no ha llevado la Cruz en ninguna estación, sino que ha esperado concentrado y meditando directamente en la terraza del Palatino, al igual que sus predecesores en los últimos anos.
Mientras, en la primera y ultima estación, la Cruz ha sido llevada por el vicario del Papa para la diócesis de Roma, el cardenal Agostino Vallini; mientras que en la segunda han tomado el relevo un grupo de obreros y empresarios; en la tercera, un grupo deextranjeros; en la cuarta, dos extoxicómanos; y en la quinta, dos personas "sin techo".
Una familia de Roma con tres hijos ha llevado la cruz en la sexta estación; dos presosen la séptima; dos mujeres en la octava; una mujer con discapacidad en silla de ruedas en la novena; dos niños en la décima; dos ancianos en la undécima; dos custodios de Tierra Santa en la duodécima estación y, por último, dos religiosas.
A ambos lados de la Cruz, dos jóvenes del Vicariato de Roma han sostenido dos velas durante todo el Via Crucis.
Mientras, las meditaciones de este año han sido escritas por el arzobispo de Campobasso-Bojano, monseñor Giancarlo Maria Bregantini y han sido leídas en directo en la televisión italiana por la actriz Virna Lisi.
La tortura, la lentitud de una justicia "ahogada en un mar de burocracia", los refugiados y emigrantes, los que sufren las consecuencias de la violencia, la crisis económica, la falta de empleo, la usura, el dolor y la enfermedad, las mujeres maltratadas, las esclavizadas por miedo y explotación o el hacinamiento en las cárceles han sido algunos de los temas que se han meditado en este Vía Crucis.
Monseñor Giancarlo Bregantini también ha recordado problemas locales de su zona, como los niños que mueren por la quema de residuos tóxicos que producen cáncer.
 
 Éste es el texto completo leído por Francisco:
Dios ha puesto en la Cruz de Jesús todo el peso de nuestros pecados, todas las injusticias perpetradas por Caín contra su hermano, toda la amargura de la traición de Judas y de Pedro, toda la vanidad de los prepotentes, toda la arrogancia de los falsos amigos.
Era una cruz pesada, como la noche de las personas abandonadas, pesada como la muerte de las personas queridas, pesada porque resume toda la fealdad del mal.
Y sin embargo es con todo una cruz gloriosa, como el alba de una noche larga, porque representa todo el amor de Dios, que es más grande que nuestras iniquidades y nuestras traiciones.
En la cruz vemos la monstruosidad del hombre cuando se deja guiar por el mal, pero vemos también la inmensidad de la misericordia de Dios, que no nos trata según nuestros pecados, sino según su misericordia.
Ante la cruz de Jesús vemos casi hasta tocar con las manos cuánto somos amados eternamente, ante la cruz nos sentimos hijos y no cosas u objetos, como lo afirmaba San Gregorio Nacianceno, dirigiéndose a Cristo con esta oración: Si no existieras tú, mi Cristo, me sentiría criatura acabada. He nacido y me siento disolver, como duermo descanso y camino, me enfermo y curo, me asaltan sin número los tormentos, gozo del sol y de cuanto fructifica la tierra. Después muero y la carne se convierte en polvo como la de los animales, que no tienen pecados. Pero yo, ¿qué tengo más que ellos? Nada sino Dios, si no existieras tú, Oh, Cristo mío, me sentiría criatura acabada. Oh, Jesús, guíanos desde la cruz hasta la resurrección, y enséñanos que el mal no tendrá la última palabra, sino el amor, la misericordia y el perdón. Oh, Cristo, ayúdanos a exclamar nuevamente: ayer estaba crucificado con Cristo, hoy soy glorificado con Él. Ayer había muerto con Él, hoy estoy vivo con Él. Ayer estaba sepultado con Él, hoy he resucitado con Él.
Finalmente, todos juntos, recordemos a los enfermos, recordemos a todas las personas abandonadas bajo el peso de la Cruz, para que encuentren en la prueba de la Cruz la fuerza de la esperanza, de la esperanza de la resurrección y del amor de Dios.

(

Jueves Santo

jueves, 17 de abril de 2014

EL PAPA - ESTA ES LA HERENCIA QUE NOS DEJA JESÚS: QUE SEAMOS SERVIDORES LOS UNOS DE LOS OTROS

Este Jueves Santo, el Papa Francisco celebró la Misa “in cena Domini”, que se caracteriza por el anuncio del mandamiento de la caridad y por el gesto de amor del Lavado de los pies. En su ministerio como Arzobispo de Buenos Aires, el cardenal Jorge Mario Bergoglio acostumbraba celebrar esta Misa en una cárcel, en un hospital o en un hospicio para pobres o personas marginadas.

Y en este Jueves Santo Francisco ha querido seguir esta tradición visitando la Fundación Don Carlo Gnocchi: un lugar de sufrimiento pero también de esperanza en la periferia romana.

Homilia del Santo Padre

«Hemos escuchado lo que Jesús hizo en la Última Cena. Es un gesto de despedida. Es la herencia que nos deja.

Francisco pidió que la fe cristiana se refleje en el comportamiento

lunes, 1 de abril de 2013


Francisco pidió que la fe cristiana se refleje en el comportamiento


Papa Francisco
El Papa Francisco pidió en el Regina Coeli, uno de los cuatro himnos a la Virgen en el catolicismo, ante decenas de miles de peregrinos congregados en la plaza de San Pedro en el Vaticano, que la fe cristiana se refleje en el comportamiento de cada uno.

"Manifestar en la vida el sacramento que hemos recibido", exhortó el Papa desde la ventana del estudio del Vaticano ante una expectante masa de gente que le aplaudió en varios momentos de su corto mensaje leído en italiano, al término del cual les deseó buen provecho para el inminente almuerzo.

"Cristo ha vencido el mal de forma total y definitiva, pero a nosotros, los hombres de nuestro tiempo, nos espera acoger esta victoria en nuestra vida y en la realidad concreta de la historia y de la sociedad", dijo el flamante Papa, elegido al trono de San Pedro el pasado 13 de marzo.

El Papa jesuita recordó en este mensaje, que reemplaza desde el siglo XII al Ángelus durante la semana pascual hasta el domingo de la Trinidad, que los sacramentos y la fe cristiana deben traducirse en "comportamiento, gestos y elecciones" en la vida de cada día.

Y es que todo pasa por el corazón humano, recordó, porque si "cambio las cosas que no son buenas, que pueden hacer mal tanto a uno mismo como a los demás, permito la victoria de Cristo afirmarse en mi vida, prolongar su acción benéfica".

Ante los aplausos de los peregrinos, Francisco permaneció unos instantes dubitativo y saludando con la mano en la ventana del estudio del palacio apostólico, que domina la imponente plaza del corazón del catolicismo.

El Papa tenía previsto orar en la tarde de este lunes en la tumba de Pedro, del que es su 265º sucesor, en la necrópolis vaticana, acompañado del cardenal Angelo Comastri. La necrópolis de San Pedro alberga la tumba identificada como la del apóstol Pedro, sobre la que fueron construidas dos basílicas: la del emperador Constantino (274-337) hacia 322, y el templo actual, iniciado a principios del siglo XVI. En 1939, el papa Pío XII ordenó que se realizaran trabajos en esta tumba para responder al deseo de Pío XI de ser enterrado lo más cerca posible de San Pedro.

Habitualmente, los Papas suelen ir a la residencia estival de Castelgandolfo en la semana de Pascua, pero Francisco también ha introducido un cambio en esta costumbre, probablemente debido a la presencia en la misma de su predecesor Benedicto XVI, que renunció al báculo de Pedro por razones de salud, mientras se acondiciona el convento en el que se retirará definitivamente en el recinto del Vaticano.

A lo largo de esta Semana Santa, la primera que preside como jefe de la Iglesia católica, Francisco ha dado multitud de pistas que indican un cambio profundo de la milenaria institución, que en los últimos años se ha visto salpicada por los escándalos y la sangría de fieles.

En la bendición urbi et orbi del domingo fustigó los conflictos que salpican Oriente Medio, África y la escalada verbal que amenaza con el enfrentamiento en la Península de Corea, así como el tráfico de personas y drogas.

Francisco parece haber elegido el italiano como su lengua oficial para comunicarse en los actos oficiales, dando una imagen de sobriedad a sus intervenciones, en contra de lo que solían hacer sus predecesores que a menudo terminaban saludando en varios idiomas a los peregrinos.

El Papa recorrió la plaza San Pedro y recibió una camiseta del San Lorenzo de sus amores

domingo, 31 de marzo de 2013


El Papa recorrió la plaza San Pedro y recibió una camiseta del San Lorenzo de sus amores

Uno de los miles de fieles congregados para escuchar la misa de Pascuas le entregó la casaca azulgrana a Francisco mientras recorría la plaza arriba del Papamóvil. También bendijo con especial atención a niños y enfermos.

Francisco agita la remra del Ciclón, esta mañana en la plaza San Pedro.
Al finalizar su primer misa de Pascua como Sumo Pontífice, el Papa Francisco recorrió la plaza San Pedro del Vaticano y realizó diversas paradas para saludar y bendecir a niños y personas enfermas.
La plaza, que se encuentra colmada de personas provenientes de todo el mundo, recibió con alegría el gesto del Papa, que fue saludado con alegría.
Además de bendecir con especial atención a niños y enfermos, en una plaza donde la presencia argentina se hizo notar con cientos de banderas, el Papa recibió en sus manos una camiseta de San Lorenzo de Almagro, club de fútbol del que el Santo Padre es hincha.
Una vez más, y como ya había sucedido el día de su asunción cuando una gran bandera de San Lorenzo con el rostro del Papa se viera en la plaza de San Pedro, el club de los amores de Francisco volvió a hacerse presente en el Vaticano.
En esta oportunidad, se trató de una camiseta del Ciclón, que uno de los miles de fieles congregados para escuchar la primera misa de Pascuas de Francisco le entregó al flamante Papa mientras recorría la plaza arriba del Papamovil tras la culminación de la ceremonia religiosa.
Como se sabe, el Pontífice es hincha y socio del equipo de Boedo, y los jugadores de San Lorenzo retriubuyeron su fanatismo luciendo una remera con una foto de Francisco durante el partido en el que derrotaron a Colón milagrosamente dos semanas atrás.
Minutos antes de recorrer la plaza, donde además de recibir la casaca, saludó a los fieles y se detuvo para besar a niños y bebés, Francisco pidió paz en Medio Oriente y entre las Coreas y aseguró que "siempre la misericordia de Dios triunfa".

Mensaje Urbi Et Orbi del Santo padre Francisco: Pascua 2013

MENSAJE URBI ET ORBI
DEL SANTO PADRE FRANCISCO
PASCUA 2013
Domingo 31 de marzo de 2013


Queridos hermanos y hermanas de Roma y de todo el mundo: ¡Feliz Pascua! ¡Feliz Pascua!
Es una gran alegría para mí poderos dar este anuncio: ¡Cristo ha resucitado! Quisiera que llegara a todas las casas, a todas las familias, especialmente allí donde hay más sufrimiento, en los hospitales, en las cárceles...
Quisiera que llegara sobre todo al corazón de cada uno, porque es allí donde Dios quiere sembrar esta Buena Nueva: Jesús ha resucitado, hay la esperanza para ti, ya no estás bajo el dominio del pecado, del mal. Ha vencido el amor, ha triunfado la misericordia. La misericordia de Dios siempre vence.

También nosotros, como las mujeres discípulas de Jesús que fueron al sepulcro y lo encontraron vacío, podemos preguntarnos qué sentido tiene este evento (cf. Lc 24,4). ¿Qué significa que Jesús ha resucitado? Significa que el amor de Dios es más fuerte que el mal y la muerte misma, significa que el amor de Dios puede transformar nuestras vidas y hacer florecer esas zonas de desierto que hay en nuestro corazón. Y esto lo puede hacer el amor de Dios.

Este mismo amor por el que el Hijo de Dios se ha hecho hombre, y ha ido hasta el fondo por la senda de la humildad y de la entrega de sí, hasta descender a los infiernos, al abismo de la separación de Dios, este mismo amor misericordioso ha inundado de luz el cuerpo muerto de Jesús, y lo ha transfigurado, lo ha hecho pasar a la vida eterna. Jesús no ha vuelto a su vida anterior, a la vida terrenal, sino que ha entrado en la vida gloriosa de Dios y ha entrado en ella con nuestra humanidad, nos ha abierto a un futuro de esperanza.
He aquí lo que es la Pascua: el éxodo, el paso del hombre de la esclavitud del pecado, del mal, a la libertad del amor y la bondad. Porque Dios es vida, sólo vida, y su gloria somos nosotros: es el hombre vivo (cf. san Ireneo, Adv. haereses, 4,20,5-7).

Queridos hermanos y hermanas, Cristo murió y resucitó una vez para siempre y por todos, pero el poder de la resurrección, este paso de la esclavitud del mal a la libertad del bien, debe ponerse en práctica en todos los tiempos, en los momentos concretos de nuestra vida, en nuestra vida cotidiana. Cuántos desiertos debe atravesar el ser humano también hoy. Sobre todo el desierto que está dentro de él, cuando falta el amor de Dios y del prójimo, cuando no se es consciente de ser custodio de todo lo que el Creador nos ha dado y nos da. Pero la misericordia de Dios puede hacer florecer hasta la tierra más árida, puede hacer revivir incluso a los huesos secos (cf. Ez 37,1-14).

He aquí, pues, la invitación que hago a todos: Acojamos la gracia de la Resurrección de Cristo. Dejémonos renovar por la misericordia de Dios, dejémonos amar por Jesús, dejemos que la fuerza de su amor transforme también nuestras vidas; y hagámonos instrumentos de esta misericordia, cauces a través de los cuales Dios pueda regar la tierra, custodiar toda la creación y hacer florecer la justicia y la paz.
Así, pues, pidamos a Jesús resucitado, que transforma la muerte en vida, que cambie el odio en amor, la venganza en perdón, la guerra en paz. Sí, Cristo es nuestra paz, e imploremos por medio de él la paz para el mundo entero.

Paz para Oriente Medio, en particular entre israelíes y palestinos, que tienen dificultades para encontrar el camino de la concordia, para que reanuden las negociaciones con determinación y disponibilidad, con el fin de poner fin a un conflicto que dura ya demasiado tiempo. Paz para Iraq, y que cese definitivamente toda violencia, y, sobre todo, para la amada Siria, para su población afectada por el conflicto y los tantos refugiados que están esperando ayuda y consuelo. ¡Cuánta sangre derramada! Y ¿cuánto dolor se ha de causar todavía, antes de que se consiga encontrar una solución política a la crisis?

Paz para África, escenario aún de conflictos sangrientos. Para Malí, para que vuelva a encontrar unidad y estabilidad; y para Nigeria, donde lamentablemente no cesan los atentados, que amenazan gravemente la vida de tantos inocentes, y donde muchas personas, incluso niños, están siendo rehenes de grupos terroristas. Paz para el Este la República Democrática del Congo y la República Centroafricana, donde muchos se ven obligados a abandonar sus hogares y viven todavía con miedo.

Paz en Asia, sobre todo en la península coreana, para que se superen las divergencias y madure un renovado espíritu de reconciliación.

Paz a todo el mundo, aún tan dividido por la codicia de quienes buscan fáciles ganancias, herido por el egoísmo que amenaza la vida humana y la familia; egoísmo que continúa en la trata de personas, la esclavitud más extendida en este siglo veintiuno: la trata de personas es precisamente la esclavitud más extendida en este siglo ventiuno. Paz a todo el mundo, desgarrado por la violencia ligada al tráfico de drogas y la explotación inicua de los recursos naturales. Paz a esta Tierra nuestra. Que Jesús Resucitado traiga consuelo a quienes son víctimas de calamidades naturales y nos haga custodios responsables de la creación.
Queridos hermanos y hermanas, a todos los que me escuchan en Roma y en todo el mundo, les dirijo la invitación del Salmo: «Dad gracias al Señor porque es bueno, / porque es eterna su misericordia. / Diga la casa de Israel: / “Eterna es su misericordia”» (Sal 117,1-2).



Queridos hermanos y hermanas venidos de todas las partes del mundo y reunidos en esta plaza, corazón de la cristiandad, y todos los que estáis conectados a través de los medios de comunicación, os renuevo mi felicitación: ¡Buena Pascua!

Llevad a vuestras familias y vuestros Países el mensaje de alegría, de esperanza y de paz que cada año, en este día, se renueva con vigor.

Que el Señor resucitado, vencedor del pecado y de la muerte, reconforte a todos, especialmente a los más débiles y necesitados. Gracias por vuestra presencia y el testimonio de vuestra fe. Un pensamiento y un agradecimiento particular por el don de las hermosas flores, que provienen de los Países Bajos. Repito a todos con afecto: Cristo resucitado guíe a todos vosotros y a la humanidad entera por sendas de justicia, de amor y de paz.

© Copyright 2013 - Libreria Editrice Vaticana

Papa Francisco en Semana Santa

Francisco clama por la paz entre las dos Coreas


Multitudinaria bendición "Urbi et Orbi" de Francisco en San Pedro, la primera sin mensajes en otros idiomas

Francisco clama por la paz entre las dos Coreas y la negociación entre israelíes y palestinos

"Cambiemos el odio en amor, la venganza en perdón, y la guerra en paz. Cristo es nuestra paz"

Jesús Bastante, 31 de marzo de 2013 a las 11:49

 Acaban los ritos de la Semana Santa, y comienza el duro trabajo "de campo". Francisco no tomará vacaciones, como es habitual, sino que se pondrá a trabajar en las reformas y nombramientos curiales, que se antojan inminentes
Francisco, en el Coliseo/>

Francisco, en el Coliseo

  • Francisco, durante la misa pascual
  • El Papa Francisco, en la Plaza de San Pedro
  • El Papa Francisco con un niño
  • El Papa Francisco
  • Francisco, en el Coliseo
  • La cruz y el Papa Francisco
  • Francisco levanta la cruz
  • La comunión del Papa francisco
  • Francisco, durante la misa pascual
  • El Papa Francisco, en la Plaza de San Pedro
  • El Papa Francisco con un niño
  • El Papa Francisco
  • Francisco, en el Coliseo
  • La cruz y el Papa Francisco
  • Francisco levanta la cruz
  • La comunión del Papa francisco
  • Francisco, durante la misa pascual
  • El Papa Francisco, en la Plaza de San Pedro
  • El Papa Francisco con un niño
  • El Papa Francisco
  • Francisco, en el Coliseo
  • La cruz y el Papa Francisco
  • Francisco levanta la cruz
  • La comunión del Papa francisco
(Jesús Bastante/Agencias).- "Queridos hermanos y hermanas de Roma y el mundo entero. ¡Buena Pascua! Qué gran noticia poder dar este anuncio: Cristo ha resucitado, y quisiera llegar a todas las casas y familias, especialmente donde hay sufrimiento. Ha triunfado el amor y la misericordia". Así arrancó la bendición "Urbi et Orbi" la primera del papa en Pascua. Un mensaje en el que Francisco imploró por la paz en todo el mundo, especialmente entrelas dos Coreas, Irak, Siria, Israel y Palestina. Y por el sufrimiento en África.Y por la trata de personas, "una plaga, el horror de este siglo". Por primera vez en muchísimo tiempo, no hubo saludos en otros idiomas. Sólo en italiano, el idioma del Obispo de Roma. Otro significativo gesto.
"Cambiemos el odio en amor, la venganza en perdón, y la guerra en paz. Cristo es nuestra paz", tronó Francisco ante una plaza de San Pedro abarrotada, que rompió en aplausos cuando el Papa hizo referencia a los conflictos en Palestina y la península coreana. En un tiempo de preguerra, estos mensajes resultan más que necesarios.
¿Qué significa que Jesús ha resucitado? "Significa que el amor de Dios es más fuerte que el mal y la muerte misma. Que el amor de Dios puede transformar nuestras vidas, y hacer florecer esas zonas de desierto que hay en nuestras vidas".
Francisco invitó a vivir este acontecimiento "abriéndonos un futuro de esperanza. La Pascua, el Exodo, el paso del hombre de la esclavitud del pecado y el mal a la libertad de la verdad. Porque Dios es vida, sólo vida. Y su gloria somos nosotros: el hombre vivo".
"Queridos hermanos y hermanas: Cristo murió y resucitado una vez y para siempre, pero el poder de la Resurrección, este paso de la esclavitud del mal a la libertad del bien debe ponerse en práctica en los momentos concretos de nuestra vida diaria. Cuántos desiertos debe atravesar el ser humano, también hoy, sobre todo el que está dentro de él, cuando falta el amor de Dios y del prójimo, cuando no se es consciente de ser custodio de todo lo que el creador nos ha dado y nos da".
"Acojamos la gracia de la Resurrección de Cristo, dejémonos renovar por la misericordia de Dios. Dejemos que la fuerza de su amor transforme nuestras vidas. Y seamos instrumentos de esta misericordia, cauces a través de los cuales Dios pueda regar nuestra Tierra, y hacer florecer la justicia y la paz".
"Cambiemos el odio el amor, la venganza en perdón, y la guerra en paz. Cristo es nuestra paz, y a través de Él vamos a implorar la paz en el mundo entero. Paz para Oriente medio, en particular entre israelíes y palestinos, que tienen tantas dificultades para encontrar el camino de la concordia. Que reanuden con coraje las negociaciones, y pongan fin a un conflicto que dura ya demasiado tiempo", comenzó el Obispo de Roma, quien también pidió "paz para Irak, que cese definitivamente toda violencia, y sobre todo para la amada Siria y su población, herida por el conflicto y sus refugiados. Cuánta sangre se ha derramado, y cuánto dolor se ha de causar todavía antes de que se consiga encontrar una solución duradera para esta crisis".
Paz para África, "escenario todavía de conflictos sangrientos". Para Malí, para Nigeria. En el este la República del Congo y la República Centroafricana, "donde muchos se ven obligados a ese éxodo y viven todavía con miedo".
Paz en Asia, "sobre todo en la península coreana, para que se superen las divergencias y madure un renovado espíritu de reconciliación". Paz a todo el mundo, "tan dividido por la codicia de quienes bucan faciles ganancias. Ese mundo herido por el egoismo que todavía la esclavitud, el tráfico de personas, esa explotación inicua en este siglo XXI, una plaga, el horror de este siglo".
Paz a este mundo, "que está ligado al tráfico de drogas y la explotación de los recursos naturales. Paz a esta tierra nuestra. Que Jesús resucitado traiga consuelo a quieenes son víctimas de calamidades naturales, y nos hagan custodios, responsables de la Creación".
Y un clamor, a Roma y al mundo, "a todos los que me escuchan: Dad gracias al Señor porque es bueno, porque es eterna su misericordia".
Francisco llevó a cabo su primera bendición "Urbi et Orbi", a la Ciudad y al Mundo, con motivo de la Pascua. Cristo ha resucitado, y el Papa argentino ha resumido, a lo largo de esta semana, y de modo emotivo y cercano, los puntos clave del mensaje de la salvación, su opción por los pobres y un sentimiento de una Iglesia más cercana y humilde.
Acaban los ritos de la Semana Santa, y comienza el duro trabajo "de campo". Francisco no tomará vacaciones, como es habitual, sino que se pondrá a trabajar en las reformas y nombramientos curiales, que se antojan inminentes. Dios nunca se cansa de sorprendernos, como apuntó el Papa en la vigilia de ayer. Y el propio Bergoglio no se cansa de dar sorpresas. Como la de no hacer el saludo en los 62 idiomas previstos.
Texto completo del Mensaje pascual de Francisco
 Queridos hermanos y hermanas de Roma y de todo el mundo: ¡Feliz Pascua!
Es una gran alegría, al comienzo de mi ministerio, poderos dar este anuncio: ¡Cristo ha resucitado! Quisiera que llegara a todas las casas, a todas las familias, especialmente allí donde hay más sufrimiento, en los hospitales, en las cárceles...
Quisiera que llegara sobre todo al corazón de cada uno, porque es allí donde Dios quiere sembrar esta Buena Nueva: Jesús ha resucitado, está la esperanza para ti, ya no estás bajo el dominio del pecado, del mal. Ha vencido el amor, ha triunfado la misericordia. Siempre vence la misericordia de Dios.
También nosotros, como las mujeres discípulas de Jesús que fueron al sepulcro y lo encontraron vacío, podemos preguntarnos qué sentido tiene este evento (cf. Lc 24,4). ¿Qué significa que Jesús ha resucitado? Significa que el amor de Dios es más fuerte que el mal y la muerte misma, significa que el amor de Dios puede transformar nuestras vidas y hacer florecer esas zonas de desierto que hay en nuestro corazón.
Esto puede hacerlo el amor de Dios. Este mismo amor por el que el Hijo de Dios se ha hecho hombre, y ha ido hasta el fondo por la senda de la humildad y de la entrega de sí, hasta descender a los infiernos, al abismo de la separación de Dios, este mismo amor misericordioso ha inundado de luz el cuerpo muerto de Jesús, y lo ha transfigurado, lo ha hecho pasar a la vida eterna. Jesús no ha vuelto a su vida anterior, a la vida terrenal, sino que ha entrado en la vida gloriosa de Dios y ha entrado en ella con nuestra humanidad, nos ha abierto a un futuro de esperanza.
He aquí lo que es la Pascua: el éxodo, el paso del hombre de la esclavitud del pecado, del mal, a la libertad del amor y la bondad. Porque Dios es vida, sólo vida, y su gloria somos nosotros, es el hombre vivo (cf. san Ireneo, Adv. haereses, 4,20,5-7).
Queridos hermanos y hermanas, Cristo murió y resucitó una vez para siempre y por todos, pero el poder de la resurrección, este paso de la esclavitud del mal a la libertad del bien, debe ponerse en práctica en todos los tiempos, en los momentos concretos de nuestra vida, en nuestra vida cotidiana. Cuántos desiertos debe atravesar el ser humano también hoy. Sobre todo el desierto que está dentro de él, cuando falta el amor de Dios y del prójimo, cuando no se es consciente de ser custodio de todo lo que el Creador nos ha dado y nos da. Pero la misericordia de Dios puede hacer florecer hasta la tierra más árida, puede hacer revivir incluso a los huesos secos (cf. Ez 37,1-14).
He aquí, pues, la invitación que hago a todos: Acojamos la gracia de la Resurrección de Cristo. Dejémonos renovar por la misericordia de Dios, dejemos que la fuerza de su amor transforme también nuestras vidas; y hagámonos instrumentos de esta misericordia, cauces a través de los cuales Dios pueda regar la tierra, custodiar toda la creación y hacer florecer la justicia y la paz.
Así, pues, pidamos a Jesús resucitado, que transforma la muerte en vida, que cambie el odio en amor, la venganza en perdón, la guerra en paz. Sí, Cristo es nuestra paz, e imploremos por medio de él la paz para el mundo entero.
Paz para Oriente Medio, en particular entre israelíes y palestinos, que tienen dificultades para encontrar el camino de la concordia, para que reanuden las negociaciones con determinación y disponibilidad, con el fin de poner fin a un conflicto que dura ya demasiado tiempo. Paz para Iraq, y que cese definitivamente toda violencia, y, sobre todo, para la amada Siria, para su población afectada por el conflicto y los tantos refugiados que están esperando ayuda y consuelo. ¡Cuánta sangre derramada! Y ¿cuánto dolor se ha de causar todavía, antes de que se consiga encontrar una solución política a la crisis?
Paz para África, escenario aún de conflictos sangrientos. Para Malí, para que vuelva a encontrar unidad y estabilidad; y para Nigeria, donde lamentablemente no cesan los atentados, que amenazan gravemente la vida de tantos inocentes, y donde muchas personas, incluso niños, están siendo rehenes de grupos terroristas. Paz para el Este la República Democrática del Congo y la República Centroafricana, donde muchos se ven obligados a abandonar sus hogares y viven todavía con miedo.
Paz en Asia, sobre todo en la península coreana, para que superen las divergencias y madure un renovado espíritu de reconciliación.
Paz a todo el mundo, aún tan dividido por la codicia de quienes buscan fáciles ganancias, herido por el egoísmo que amenaza la vida humana y la familia, desgarrado por la violencia ligada al tráfico de drogas y la explotación inicua de los recursos naturales. Paz a esta Tierra nuestra. Que Jesús Resucitado traiga consuelo a quienes son víctimas de calamidades naturales y nos haga custodios responsables de la creación.
Queridos hermanos y hermanas, a todos los que me escuchan en Roma y en todo el mundo, les dirijo la invitación del Salmo: «Dad gracias al Señor porque es bueno, / porque es eterna su misericordia. / Diga la casa de Israel: / "Eterna es su misericordia"» (Sal 117,1-2).

Empezó con retraso Francisco la bendición, pues como en anteriores ocasiones antepuso el saludo a los miles de fieles que se congregaban en la plaza a la dictadura del reloj. Lo hizo tras la misa, en la que no hubio homilía, pues ya la pronunció el papa en la pasada Vigilia Pascual.
Como ocurre desde el año 2000, cuando se recuperó una tradición perdida desde hacía 800 años, en el altar está colocado el icono del Santísimo Salvador conocido como 'Acheropita' (que significa no pintado por manos humanas).
Se trata de una de las imágenes más veneradas de la cristiandad y que se conserva en la capilla del "Sancta Santorum" existente en el edificio anejo a la basílica de San Juan de Letrán, donde está la Escalera Santa que según la tradición subió Jesús durante su pasión.
Antes de comenzar la misa, Francisco oró unos minutos antes el icono del Santísimo Salvador.
La plaza de San Pedro está adornada con 40.000 flores, multicolores, entre ellas 20.000 tulipanes de varios colores, 10.000 narcisos de diferentes colores, 3.000 rosas blancas y 300 rosas lila.
Además, un centenar de orquídeas, un centenar de lirios blancos, 500 lirios amarillos, claveles, flor del manzano, así como rododendros, azaleas, magnolias, jacintos, todas ellas procedentes, como ya es tradición, de Holanda. También está adornada con dos olivos centenarios traídos de la región sureña italiana de Puglia.
El papa tiene previsto permanecer en el Vaticano y no tomar algunos días de descanso tras los ritos de la Semana Santa.